domingo, 29 de enero de 2012

Dreams


Una noche tuve un sueño y fue el sueño más maravilloso que jamás nadie haya tenido. era un sueño que hablaba de sueños, sueños que se hacían realidad. Había una luna y había estrellas. Había un bosque y un camino. Había sonrisas y miradas. Y había besos y había caricias. Había dos corazones ardiendo en medio de un paisaje helado. Y había sueños, sueños a un paso de convertirse en realidad.
Aun recuerdo la mañana que desperté. Recuerdo abrir los ojos y escuchar como ese sueño se partía en mi añicos. Recuerdo las lágrimas rodando por mi rostro y su sabor salado en mis labios. Recuerdo mirar hacia el sol y desear estar de nuevo bajo esa luna que me había abandonado. Recuerdo que sentí como si me faltara algo, como si ese sueño fuera parte de mi.
Pero a pesar de todo me levanté, me miré al espejo y sonreí. Sonreí porque había sido un bonito sueño lleno de momentos increíbles. Sonreí porque ese sueño me había echo mas feliz de lo que nada nunca lo había echo. Sonreí porque quizá, algún día, ese sueño se repita y entonces, puede que sí se convierta en realidad. 
Y hasta entonces viviré de cada instante que este mundo real me ofrezca, de cada rayo de sol, de cada gota de lluvia, porque aprendí que hay sueños que es mejor dejar marchar. Viviré sin lunas y  sin estrellas. Sin bosques ni caminos. Sin sonrisas ni miradas. Sin besos y sin caricias. Sin corazones ardientes. 
Sin sueños.

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