Hay días en los que es mejor no levantarse de la cama, en los que todo lo que haces te sale mal y todo lo que te dicen te hace llorar. Días que ocultan tus ojos tras un velo de lágrimas y tu risa es sustituida por un desconsolado llanto. Días de corazones sensibles que se rompen con el mínimo roce y palabras vacías que se convierten en puñales. Días sin sol, sin confianza, sin esperanza. Días de espejos rotos y miradas confusas; de sonrisas perdidas y falsas caricias; de temores que se hacen ciertos y sueños que se convierten en pesadillas.

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